Alicio en el País de los Maravillos
Definitivamente, es imposible. No hay manera de que Alicio se entere de que mucha gente lo esta pasando mal y que además era previsible. Alicio vive en otro sitio. Su Pais no tiene nada que ver con España ni con ningún otro conocido. Todo está bien, aunque ahora un poquito menos bien, pero pronto estará mucho mejor ¿Les suena? Alicio vive en el pais de los Maravillos.
Y en esta situación de desaceleración fuerte pero muy prometedora, ahora estamos discutiendo que en la España de las autonomías, las más ricas deben recibir más del Estado, porque para eso son más ricas. Puro socialismo. Y para justificarlo, se han inventado la falacia de las balanzas fiscales, tontería donde las haya.
Imaginemos una empresa de Murcia que tiene varias delegaciones en la Comunidad Valenciana y en Andalucía donde vende sus productos. Los consumidores valencianos y andaluces pagan el IVA cuando compran, que la empresa murciana recauda e ingresa en Hacienda. Esta bendita empresa gana mucho dinero con lo que vende en Andalucía y Valencia y tiene que pagar a Hacienda el Impuesto de sociedades en Murcia. Y además sus trabajadores que fabrican esos productos que compran valencianos y andaluces, pagan el IRPF a la Hacienda Pública, también en Murcia. Viva Murcia.
Pero si el dueño de la empresa decide venderla y la compra un asturiano que la fusiona con la suya en Avilés, todos esos impuestos ahora se ingresan en Asturias. Viva Asturias.
Los consumidores siguen siendo los mismos: andaluces y valencianos, y son los que finalmente pagan el IVA que cobra la empresa asturiana, antes murciana. Pero ahora, las Balanzas fiscales de ambas comunidades han cambiado ¿lo entienden?
El Corte Inglés tiene su sede social en Madrid, donde paga sus impuestos: el de sociedades (el dinero que gana el Corte Ingles lo consigue vendiendo en toda España), el IRPF (todos sus trabajadores están contratados por la empresa con sede social en Madrid) y el IVA que ha recaudado vendiendo en sus centros de toda España. O sea, que el IVA que pagan los extremeños en Cáceres o los catalanes en Barcelona, lo ingresa el Corte Ingles en Madrid. Qué Guay esto de las balanzas fiscales.
Pero todo eso, Alicio no lo entiende, porque aprendió economía en dos tardes con su amigo Jordi. No sabe que el IVA de sus cafés en el Congreso va a la comunidad autónoma donde está la sede social de la empresa que le vende el café al Congreso. A lo mejor, tampoco entiende muy bien eso del IVA.
En definitiva, Alicio cree que los impuestos no los pagan los ciudadanos, sino el territorio donde se ingresan en Hacienda. Es como si pensara que el administrativo que ingresa en la cuenta de su empresa los cheques de su empresa, es rico. O quizá lo piensa así de verdad. De Alicio, nunca se sabe.
España debe gran parte de su desarrollo a los fondos comunitarios conseguidos por su ¿compañero de partido? Felipe González, cuando Aznar le llamaba pedigüeño. Los pagaba Alemania fundamentalmente, precisamente porque era la más rica. A Alemania le interesaba el desarrollo español, porque era crear consumidores para sus productos e invirtió en ello con éxito. A eso se le llamó solidaridad europea, aunque era simplemente un negocio a futuro bien planteado.
Sin embargo, ahora parece que las autonomías más ricas (porque tienen radicadas allí las empresas que venden más, que ganan más dinero, y que tienen más personas en plantilla aunque vivan y trabajen a 1.000 km) deben tener más servicios y tener más transferencias de fondos públicos, más carreteras, más hospitales, más de todo.
Siguiendo la misma lógica (probablemente lógica socialista, que ya no hay quien entienda nada) también las personas que pagan más impuestos en su renta, deberían tener más servicios.
Por ejemplo a Dª. Patricia Botín o a las hermanas Koplowitchz habría que ponerles unas limusinas para que vayan a la peluquería, por supuesto pagado todo ello con fondos públicos: hay que darle más servicios al que más contribuye. Y al que no tiene para comer, pues que le den, pero no comida sino por otro sitio. Total, como apenas paga impuestos, apenas tiene derecho a servicios públicos ¿no es así? Porque eso son las balanzas fiscales.
Así que Viva el socialismo de Alicio. Sigamos viviendo en su País de los Maravillos donde todo es posible, porque todo es ilusión. Adiós al rigor y a la seriedad. Viva el Marketing y la fantasía. Y la conejita Tambora, que acompañe esta sinfonía del desconcierto, golpeando el suelo (o la suela) por fandanguillos (o fandanguillas), con su piececito (o piececita) de niña pija, para darle más interés al asunto (o a la asunta, que para eso es la miembra más jóvena del gobierno ¿o se dirá gobierna?)
Bernabé Rodes

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