El Elefante y La Rosa
Durante la pasada campaña electoral fue motivo de crítica política, e incluso de chanza, la formación por el PSOE de un “comité de sabios” compuesto por intelectuales de todo el mundo, que procediendo de la izquierda o el progresismo ideológico se prestaron a colaborar en la preparación del programa del partido.
Presuntamente, como tantas veces repiten los periodistas cuando hablan de delincuentes notorios, estos miembros de la “inteligencia” aportaron ideas, reforzaron principios, desvelaron tendencias sociales, todo en un par de días; la impresión que nos dejo fue la de una operación publicitaria de precampaña, ya se sabe … fotos de grupo sonriente con el “Jefe”, ruedas de prensa y poco más.
El PP criticó y ridiculizó la aparente necesidad del PSOE de que expertos internacionales le ayudasen a redactar el programa de campaña, tan alejados les parecían en ese momento los socialistas de la sociedad española, tan vacíos de ideas y de propuestas que tenían que comprarlas en el mercado internacional de conferenciantes; desprecio y superioridad esa parece que fue la conclusión de la derecha, y la verdad es que tras lo sucedido en la elecciones anteriores ya hubieran debido aprender a desconfiar de sus intuiciones.
A mi particularmente no me pareció tan ridícula la reunión de los sabios, al contrario me preocupó especialmente por alguno de los nombres de los participantes, por ejemplo el de George Lakoff, profesor de ciencia cognitiva y Lingüística de la Universidad de California en Berkley, norteamericano que lleva años animando al partido demócrata a imitar al republicano en la utilización del lenguaje político como medio movilizar emociones al modo de la industria publicitaria.
En el PSOE han sabido escuchar a Lakoff, le han entendido perfectamente y desde luego parecen decididos, ya lo están haciendo, a aplicar las técnicas desarrolladas por la pluralidad de fundaciones e institutos de estudios del Partido Republicano.
Por desgracia el PSOE acierta, ya nos ha sorprendido la magnitud de la ventaja que ha obtenido en las elecciones generales, y de aquí en adelante nos seguirá asombrando su capacidad para convencer incluso contra la lógica de los intereses de sus propios electores.
El PSOE está entregado al lado oscuro de la fuerza, sus intenciones como organización son exclusivamente conseguir el poder para que disfruten de sus ventajas los miembros de su oligarquía interna; las ideas de izquierda o el programa electoral no son otra cosa que lemas publicitarios, valor de marca completamente carente de contenido real, sus fines verdaderos están en las antípodas de los declarados.
Como se ve nada demasiado distinto del resto de los partidos, y por ello no muy escandaloso, algo que sabe todo el mundo pero que es de mal gusto verbalizar y de peor aún escribir; pero hasta ahora en nuestra democracia había existido un equilibrio entre lo que querían los partidos y lo que necesitaba el país, si el partido en el poder se excedía en su rapacidad, poco a poco un sector de votantes se decantaba por otra alternativa.
El PSOE ha roto este equilibrio completamente al comenzar a usar de una manera científica las técnicas de control emocional de los electores que tan bien ha descrito Lakoff. El éxito ha sido tan notable que van a emplear a uno de sus mejores hombres en afianzar este modo de hacer política, Jesús Caldera, sin duda el ministro más brillante de los gobiernos de José Luis Rodríguez Z., su colaborador desde hace muchos años, su amigo, ocupa ya un cargo muchísimo más importante que el de ministro, la dirección de la macrofundación socialista de pensamiento y análisis, que emulará los institutos de investigación financiados por el Partido Republicano de los EEUU.
Maquiavelo es a Lakoff, lo que Tsun Zu es a Clausewitz, unos aplicaron el sentido común carente de prejuicios a fenómenos que observaron con atención, los otros dan un paso más y utilizan técnicas elaboradas (en cierto sentido científicas) para conseguir objetivos.
Conclusión: contra las derivas antidemocráticas cada vez más fuertes, es imprescindible resistir, y aquí sí que la democracia, si tuviera voz -que ironía-, podría decir “RESISTENCIA O MUERTE”
Francisco Javier Ruiz Cortés©

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